9 dic. 2012

La represión sexual en la historia (origen)


En los centros que ejercían influencia decisiva en la opinión pública de Europa alrededor de 1930, las exigencias de felicidad de las masas no eran consideradas una cosa natural, ni su ausencia un asunto de investigación.
Por esa época no había ninguna organización política que hubiera considerado bastante importante ocuparse de problemas tan "banales", "personales", "poco científicos" o "no políticos".
Pero los acontecimientos sociales que ocurrieron alrededor de 1930 plantearon precisamente ese problema en toda su magnitud. Fue la ola del fascismo que barrió a Alemania como un huracán e hizo que los individuos se preguntaran con el más absoluto desconcierto cómo una cosa tal podía ser posible (1).
Los economistas, sociólogos, reformadores culturales, diplomáticos y hombres de Estado, trataban de encontrar una respuesta en los viejos libros. Pero la respuesta no podía encontrarse en los libros. No había una sola pauta política en la que pudiera encuadrar esa irrupción de emociones humanas irracionales que el fascismo representaba. Nunca en la historia la política se había problematizado como una cosa irracional.
El descubrimiento freudiano de la sexualidad infantil y el proceso de represión sexual representaban, hablando en términos sociológicos, la primera vez que se tomaba conciencia de que durante miles de años se había negado el sexo.  Ese conocimiento seguía vestido por ropajes altamente académicos y no confiaba en su propia capacidad para caminar.
La sexualidad humana clamaba por el derecho a salir de la oscuridad de la vida social, donde por milenios había llevado una vida sucia, insalubre, purulenta, y situarse en el frente del brillante edificio que tan grandilocuentemente se denominaba "cultura" y "civilización".
Los crímenes sexuales, los abortos criminales, la agonía sexual de los adolescentes, el asesinato de las fuerzas vitales en los niños, las perversiones a granel, los escuadrones de la pornografía y del vicio, la explotación vil de ansia humana de amor llevada a cabo por vulgares empresas comerciales y publicitarias, los millones de enfermedades tanto psíquicas como somáticas, la soledad y la mutilación en todas partes, la fanfarronada neurótica de los supuestos salvadores de la humanidad, todas esas cosas difícilmente podían considerarse como ornamentos de una civilización.
La evaluación moral y social de la más importante de las funciones humanas biológicas, estaba en manos de damas sexualmente frustradas y profesores vegetativamente muertos. Los frustrados y las momias apelaban al sentimiento generalizado de culpa sexual, para que atestiguara contra el caos sexual y la "decadencia de la civilización y la cultura".
…Los descubrimientos de la investigación de Malinowski en las islas de los mares del Sur tuvieron un efecto extraordinariamente fecundo. Tal efecto no consistió en despertar la curiosidad lasciva con la cual los mercaderes sexualmente perturbados reaccionaban frente a las jóvenes de los mares del Sur o se enloquecían con las danzas hawaianas: no, se trataba ahora de algo serio...
En 1929 se publicó la obra principal de Malinowski, The Sexual Life of Savages. Contenía un riquísimo material que enfrentó al mundo con el hecho de que la represión sexual es de origen sociológico y no biológico. En su libro, Malinowski no discutía esa cuestión. Mucho más explícito era el lenguaje de su material.
Resumiré los puntos que aquí más nos interesan. Los niños de las Trobriands no conocen represión sexual alguna y no existen para ellos secretos sexuales. Su vida sexual se desarrolla naturalmente, libremente y sin obstáculos a través de cada etapa de su vida, con plena satisfacción.
Los niños realizan con libertad las actividades sexuales correspondientes a sus edades. A pesar de lo cual, o mejor dicho, justamente por esa razón, la sociedad trobriandesa no conocía, en la tercera década de nuestro siglo, ni perversiones sexuales, ni psicosis funcionales, ni psiconeurosis, ni crímenes sexuales; no tiene ninguna palabra para designar el robo; la homosexualidad y la masturbación sólo significan para ellos formas artificiales y no naturales de gratificación sexual, un signo de una perturbación de la capacidad para alcanzar la satisfacción normal.
Los niños trobriandeses desconocen el estricto y obsesivo entrenamiento para el control excrementicio, que socava la civilización de la raza blanca. Los trobriandeses, por lo tanto, son espontáneamente limpios, ordenados, sociales sin compulsión, inteligentes e industriosos. La forma socialmente aceptada de vida sexual, es la monogamia espontánea sin compulsión, una relación que puede disolverse sin dificultades; en consecuencia, no hay promiscuidad. En la época que Malinowski investigaba en las Trobriands, en las islas Amphlett, unas pocas millas más lejos, vivía una tribu que tenía una organización familiar patriarcal autoritaria. Los habitantes de esas islas ya mostraban todos los rasgos del neurótico europeo: desconfianza, angustia, neurosis, perversiones, suicidios, etcétera. Nuestra ciencia, saturada como está de negación sexual, hasta ahora ha logrado reducir a cero la significación de hechos decisivos mediante el sencillo método de presentar uno junto al otro, en clara coordinación, lo importante y lo no importante, lo banal y lo grandioso. La diferencia recientemente mencionada entre la organización matriarcal libre de los isleños de las Trobriands, y la autoritaria y patriarcal de las Amphlett, tiene más peso desde el punto de vista de la higiene mental que los diagramas más complicados y aparentemente más exactos de nuestro mundo académico.
 Esa diferencia significa: el factor determinante de la salud mental de una población es el estado de su vida de amor natural.
Freud había sostenido que el período de latencia sexual de nuestros niños, entre los seis y los doce años, era un fenómeno biológico. Mis observaciones de adolescentes de distintos estratos de la población habían demostrado que, dado un desarrollo natural de la sexualidad, el período de latencia no existe. Allí donde se da un período de latencia, trátase de un producto artificial de nuestra cultura.
Ahora lo confirmaba Malinowski: las actividades sexuales de los niños de las islasTrobriands tenían lugar sin interrupción de acuerdo con su edad respectiva, sin un período de latencia. El coito comienza cuando la pubertad lo exige. La vida sexual de los adolescentes es monógama: se cambia de pareja tranquila y ordenadamente, sin celos violentos.
Muy diferentemente de lo que ocurre en nuestra civilización, la sociedad de las Trobriands se preocupa por la vida sexual de los adolescentes y la facilita, en particular proporcionándoles chozas donde pueden estar solos, y también en otros aspectos, de acuerdo con su conocimiento de los procesos naturales.
La supresión sexual es un instrumento esencial en la producción de la esclavitud económica.
 Por lo tanto, la supresión sexual en el infante y el adolescente no es, como afirma el psicoanálisis –de acuerdo con erróneos y tradicionales conceptos educativos- el prerrequisito del desarrollo cultural, la socialidad, la diligencia y la limpieza: es exactamente lo opuesto.
Los isleños de las Trobriands, con su plena libertad sexual natural, no sólo han alcanzado un alto desarrollo agrícola, sino que, debido a la ausencia de tendencias secundarias, han mantenido un estado general de cosas que parecería un sueño a cualquier nación europea de 1930 ó 1940.
Los niños sanos presentan una sexualidad natural espontánea. Los niños enfermos, una sexualidad artificial, o sea, perversa. La alternativa que enfrentamos en este asunto de la educación sexual no es, en consecuencia,  sexualidad o  abstinencia, sino vida sexual natural y sana, o perversa y neurótica.
La represión sexual es de origen socioeconómico y no biológico.
Su función es sentar las bases de la cultura autoritaria patriarcal y la esclavitud económica, como podemos verlo de la manera más clara en Japón, China, India, etc. En los comienzos de la historia, la vida sexual humana seguía leyes naturales que ponían los fundamentos de una socialidad natural.
Desde entonces, el período del patriarcado autoritario de los cuatro a seis mil años últimos, ha creado, con la energía de la sexualidad natural suprimida, la sexualidad secundaria, perversa, del hombre de hoy.

Wilhelm Reich (1945) LA FUNCIÓN DEL ORGASMO, El descubrimiento del orgón, Problemas económico-sexuales de la energía biológica

Se refiere a la irrupción en el poder de Adolf Hitler presidente y canciller de Alemania entre 1933 y 1945 y el creador del Partido Nazi, liderando un régimen totalitario en su país Conocido como Tercer Reich o Alemania nazi.


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